Nuevas vías para los comunicadores

Los graduados y licenciados que en el último lustro abandonan las facultades de Ciencias de la Información encuentran serios problemas para incorporarse al mercado laboral con las garantías necesarias como para desarrollar un proyecto de vida digno. La gravedad de la crisis económica y financiera ha generado un cóctel demoledor al mezclarse con el brutal desempleo juvenil instalado en el Estado español.

cmTampoco hay que olvidar cómo el nuevo escenario digital y de nuevas tecnologías está estrechando las posibilidades de los periodistas para trabajar, aunque sí es cierto que como compensación se han abierto otras opciones en los trabajos de documentación periodística, de posicionamiento SEO o de Comunity Manager.

No obstante, la travesía imperante de un periodista recién salido de la Universidad para hacerse hueco en el mercado laboral es extremadamente tortuosa. El descenso del número de medios de comunicación ha propiciado que los requisitos para poder trabajar se vuelvan más exigentes. No resulta extraño que para un puesto para el que a priori no haría falta excesiva preparación se exijan varios años de experiencia y manejo casi nativo de varios idiomas.

Lógicamente, lo paradójico de la situación es que a los jóvenes periodistas, para acceder a un puesto, se les pidan varios años de experiencia, algo que nunca podrán tener si nadie les da la oportunidad siquiera de incorporarse al mercado. Se trata pues de la pescadilla que va mordiéndose la cola; en este círculo vicioso, es imposible acumular experiencia cuando los departamentos de recursos humanos instan a sus empresas a contratar a trabajadores con varios años en la profesión.

El optimismo y las ganas de los becarios que empiezan en gabinetes de comunicación o en medios radiofónicos, escritos o audiovisuales van poco a poco menguando, toda vez que al concluir el contrato en prácticas ya no existe -salvo excepciones muy puntuales y dignas de ser escrutadas- la posibilidad de quedarse trabajando en plantilla.